Nota: posiblemente encontraras aqui cosas absurdas y sin sentido. Pero es mi mente a fin de cuentas.
15.12.11
NO EXISTES [Alucinación]
Alucinación
¿Alguna ves has sentido que alguien te observa? ¿Haz escuchado que pronuncian tu nombre y al voltear no hay nadie?
Una noche fria yo caminaba por la calle, eran aproximadamente las 3 de la mañana, así que la calle estaba vacía. Sin embargo yo sentía que no estaba solo, como si alguien me estuviera siguiendo.
Valiéndome madre, seguí caminando y justo al dar la vuela a la esquina la escuché...
Fue algo raro, sonaba distante y como en otro idioma...
Pensé que posiblemente se debiera a la cantidad de alcohol que consumí en la fiesta, así que me detuve un momento y me senté en el piso para relajarme un poco.
De pronto todo cambio... la temperatura, el color de las luces, la textura del piso, el sonido de los grillos...
Hasta el aire, se sentía mas pesado...
Me costaba trabajo moverme, mi respiración se volvía complicada y torpe, comencé a experimentar presión en mi pecho...
Mis piernas se inmovilizaron y mis manos cayeron al piso y se arrastraron hasta conseguir que mi espalda tocara el suelo y quedara totalmente tendido...
Caí en pánico y desesperación, no sabia que estaba pasando, ni porque.
Intentaba gritar pero no tenia aliento.
En ese momento ante mi se presento una masa de luz que fue cegando mi vista.
La escuche de nuevo, hablaba en otra lengua que por una extraña razón comprendí.
Decía que me necesitaba, que no podía vivir mas sin mi y que estaba dispuesta a todo con tal de seguir a mi lado.
Yo no entendía por que, ni siquiera podía ver quien era, pero sabia perfectamente que se había equivocado de persona.
Amiga, no se de que me estas hablando, le dije, yo no soy quien buscas...
Entonces morirás, me contesto llorando.
Comenzó a faltarme el aire, me sentí sofocado, no podía moverme ni respirar, fue una sensación horrible, quería que esto terminara, entonces cerré los ojos y me di cuenta de algo...
Era ella, la pude recordar claramente...
La chica del retrato que Don Chema, el abuelo de mi mejor amigo tenia en su librero. El nos contó que era una de sus tías, la mas querida, la que se había hecho cargo de cuidarlo durante su infancia y fue como una madre para el, nos platico que había caído en depresión por que su esposo la dejo y después de 4 años de llanto se quito la vida.
Grité...
¡No existes!
Al abrir los ojos me encontraba sentado en el piso, a media calle y con la camisa empapada en vomito y sudor. Sin embargo aun después de saber que lo ocurrido fue solo un sueño o algún tipo de alucinación seguí sintiéndome observado y hasta la fecha cada que paso por ahí escucho su voz pronunciando mi nombre.
Por: Guillermo Tres Peña
8.11.10
Los Debajo De La Cama: Capitulo XI - La Cueva
La Cueva.
Saliendo de la cueva Octavio se percató de lo despejado que se encontraba el horizonte, pero debía darse prisa antes de que el panorama cambiara, además de prestar atención a cada cosa a su alrededor.
Comenzó a caminar sobre el terreno caliente y quebradizo bajo sus pies, no llevaba aun cinco minutos y ya se sentía sofocado por el sol, no se veía nada a kilómetros de distancia más que arena reseca. Continuó sin dudar durante una hora aproximadamente sin notar nada raro hasta que escuchó ruido bajo la tierra.
Bebió un poco de agua y corrió lo mas rápido que pudo mientras aquel sonido se hacia cada vez mas fuerte, recordó que ya había pasado por algo parecido y supuso que se trataba de la misma criatura, no se equivocó, pues, reconoció al instante el lugar en donde estaba, las mismas rocas, la misma tierra. Así que subió a una roca pensando en que estaría a salvo de aquel gusano gigante.
La tierra se estremeció por un momento mientras el gusano emergía. Octavo no sabia que hacer, quedo paralizado al instante en que sintió su mirada, de pronto el gusano comenzó a gritar aturdiéndolo y justo cuando se sentía invadido por el pánico llego a su mente el recuerdo, el rostro de Marcos, la expresión perversa de su sonrisa mientras presionaba su pequeño cráneo y vio a su amigo Esteban asustado en el piso, todo se nublo por un momento.
Cuando reacciono se vio saltando hacia atrás mientras el gusano se estrellaba justo donde el estuvo parado. Todo parecía estar en cámara lenta, mientras el se encontraba aun el aire tomo el cuchillo y al momento de tocar el piso se impulso hacia delante para encajar su arma en la cabeza del gusano, este se echó hacia atrás mientras la sangre brotaba y volvió a lanzarse en contra de Octavio, quien a su vez se movió para esquivarlo mientras tomaba el látigo, sin pensar en lo que estaba haciendo flageló a la criatura de tal manera que el látigo quedo enroscado en su cuello y con la otra mano encajo el cuchillo en el piso para que al momento en que el gusano se incorporara las navajas del látigo le cortaran la cabeza.
Sorprendido y empapado en sangre se dio cuenta que otros cuatro gusanos comenzaron a salir, aun sin saber que hacia corrió como pudo esquivando los ataques los otros.
Octavio se sentía muy agitado, pero no podía detenerse a pensar en eso, solo debía seguir con vida. Aun al asecho de los gusanos solo le quedaba esperar que no lo devoraran. Lo único que hacia era correr y moverse de un lado a otro, pues aun que ya había acabado con el primero aun no sabia como lo hizo, ese momento estaba borroso en su mente, como si no hubiera sido el.
Los gusanos se detuvieron y regresaron al lugar del que habían salido, la tierra comenzó a temblar.
-¡El cambio!- exclamo para si mismo y se aferro a una rama que salía de la tierra.
Todo cambiaba a su alrededor tal y como había pasado antes. Octavio se mantuvo en aquella rama mientras todo dejaba de moverse. Una vez terminado el cambio se bajo del árbol, tomó su látigo y lo extendió esperando no ser sorprendido, ya que aun debía seguir avanzando ya que aun no se ocultaba el sol.
Siguió caminando durante varias horas, pues aun que se sentía observado el camino estaba despejado, no podía descuidarse, en cualquier momento podría ser atacado por alguna criatura.
Justo en el momento en que menos lo esperaba se vio rodeado de serpientes cubiertas con espinas, eran demasiadas y Octavio no tenia escapatoria, solo dos opciones defenderse o esperar su muerte. Empezó a agitar su látigo en círculos alrededor de el para ahuyentarlas, mientras con la otra mano tomo su cuchillo y se preparó para los ataques.
Una serpiente se lanzo sobre su pierna pero el la recibió con una patada haciéndola retroceder. Octavio comenzó a avanzar abriéndose camino cortándolas y golpeándolas con su látigo, cada paso era mas rápido hasta lograr salir corriendo, sin embargo estas eran mas veloces y lo acorralaron de nuevo, se acercaron cada vez mas, ya no le temían al látigo, estaban dispuestas a atacar y el lo notó así que guardo rápidamente su cuchillo y tomo una de las esferas de cristal aun sin saber usarlas pero con la esperanza de salvar su vida.
Sin saber que hacer lanzo la esfera al piso con todas sus fuerzas, esta comenzó a cuartearse hasta explotar y provocar una onda que se expandía rápidamente entre las serpientes pero no paso nada, solo las distrajo por unos segundos, mientras aprovechó para correr de nuevo.
-¿Qué dominios fue eso? No sirvió de nada ¿Entonces para que son estas esferas?- Se preguntó.
Todo se movió de nuevo, el cambio se presentaba, las serpientes se retiraban, Octavio se echó en el piso y se quedó quieto esperando que el terreno se estabilizara, a lo lejos vio una cueva y pensó quedarse ahí.
Ya había oscurecido y la cueva estaba vacía hasta donde pudo revisar, prendió fuego y saco de su mochila algo para comer, mientras comía noto que justo enfrente de el se formaba un fino hilo de humo que ondulaba y subía para estrellarse en una plana pared formando palabras, era un mensaje, justo como la carta de su amigo, este decía…
“Octavio:
Se que fui muy duro al decirte que no estaría sobre de ti todo el tiempo, y es cierto, debes sobrevivir por tu cuenta, sin embargo necesitaras descansar y en La Zona del Cambio nada es seguro, he preparado varias cuevas para que puedas protegerte. Estas cuevas están vacías y las encontraras durante tu camino a La Primera Ciudad, antes de entrar asegúrate que estén marcadas con una cruz. En cada una te dejare mensajes que te ayudaran a seguir adelante… “
Octavio se sentía más aliviado luego de leer eso y se dispuso a dormir después de un día bastante pesado.
Mientras cerraba los ojos llego a su mente el recuerdo de la ultima parte que leyó de aquel mensaje, pues era una de las claves que debía tener muy presente durante su estancia en ese extraño mundo.
“El instinto es la base de todo, si quieres sobrevivir tienes que aprender a confiar en tu instinto.
Hasta pronto.
Atte: Mauro de Humo”
Por:Guillermo Tres Peña
15.9.10
Los Debajo De La Cama: Capitulo X - Mauro

Mauro.
Octavio se sentía perdido, sin fuerzas, sin esperanza, cansado y confundido, solo deseaba que todo terminara en aquel oscuro y frío bosque en el cual se encontraba a merced de criaturas que jamás había visto.
-No respires- susurró una voz en su oído.
En seguida abrió los ojos y noto una espacie de niebla, aun mas densa que la que se formaba por el frío del bosque, ondulando y flotando a sus pies alrededor de los lobos alados que amenazaban con devorarlo. El no sabía de que o por que provenía pero fuera como fuera los animales comenzaron a caer como en una especie de trance, inmóviles por un momento para terminar tirados en el suelo, pero algo mas paso, quizás Octavio no había captado bien el mensaje de aquella voz y termino igual que las bestias.
Horas mas tarde abrió los ojos y se encontraba en una especie de cueva, tan oscura que solo podía ver lo que una pequeña fogata le mostraba.
-Por fin has despertado- escuchó a alguien decir y se giró para descubrir de quien se trataba
–Supongo que tu eres Octavio-
-¿Quién eres tú?-
-Mi nombre es Mauro de Humo, soy sobreviviente de un clan extinto y vivo con los Debajo de la Cama- contesto mientras caminaba hacia la poca luz que emanaba de la fogata –soy el padre de Esteban-
Octavio que aun no conocía el motivo de la aparición de Mauro sintió en cierto modo algo de alivio, pues pensaba que de querer hacerle daño simplemente no lo hubiera rescatado.
-Esteban me dijo que te buscara, pues aun falta un largo tramo para La Primera Ciudad y no es muy seguro el camino-
-Gracias señor Mauro, de no ser por usted yo estaría muerto-
-Lo que importa es que estas bien, aun que no entiendo por que has venido-
-Mi padre esta en la cárcel por culpa de Marcos, además Esteban es el único amigo que tengo y quiero ayudarlo-
-Entiendo, pero este lugar no es para ti, no sobrevivirías y en caso de hacerlo Marcos fue el mas destacado de mis aprendices no creo que puedas con el-
-¿Aprendices?-
-Si, los Debajo de la Cama me recibieron con los brazos abiertos después de enterarse de lo que le sucedió a mi clan y a cambio de eso yo me ofrecí para enseñarles todo lo que se a cerca del combate con humo en la academia, pero solo entreno a los de la guardia y en este caso no podía excluir a mis hijos-
-Posiblemente no sobreviva como usted dice, pero ya estoy aquí y no hay marcha atrás-
-¿Estas seguro de lo que dices? Yo puedo regresarte a tu mundo-
-Ya lo he decidido y no pienso cambiar de opinión-
-Aprecio eso Octavio y te ayudare, pues yo también quiero venganza, todos sabemos que Marcos busca unirse a Los Condenados, ellos destruyeron mi clan y no pienso dejar las cosas así-
-¿Los Condenados?-
-Son un clan maldito, formado por traidores, nadie sabe de donde vienen ni en donde se esconden, lo único que se sabe es que el líder de ese clan es Julio el Desertor, el verdadero padre de Marcos-
-¿Entonces usted no es su padre? Aun no logro entender lo que esta pasando-
-Por lo que veo Esteban no te ha contado nada, entonces te pondré al corriente-
Un par de horas pasaron y Mauro tenia que retirarse, no sin antes asegurarse de que Octavio se mantuviera a salvo en ese lugar mientras el se ausentaba.
-Bien Octavio llego el momento de regresar al clan, pero volveré mañana en la noche, te dejo lo necesario para que no salgas de esta cueva hasta que yo regrese, pues aun hay cosas pendientes por hacer y no nos podemos arriesgar demasiado-
-Esta bien Señor Mauro, solo que tengo hambre y mi alimentación es diferente a la de ustedes-
-Tendrás que adaptarte, pues aquí nada es comestible-
-¿Adaptarme, como?-
-Así es, pero de eso yo me encargare, por lo pronto espera a que yo regrese-
Mauro se desvaneció hasta mezclarse con el aire mientras Octavio confundido observaba los rayos del sol que comenzaban a aparecer através de un hueco en el techo de aquella cueva que a pesar de estar en la Zona del Cambio no parecía tener alguno, pues se encontraba en la cima de una montaña.
Desesperado y hambriento, pues llevaba días sin comer, solo quería que el tiempo pasara rápido, pero los minutos le parecían eternos. Intento salir a buscar algo de comer, pero recordó lo que Mauro le había dicho y no quiso comprobar se eso era verdad, así que se limito a sentarse en una piedra y esperar.
Por fin se hizo de noche pero Mauro no llegaba, Octavio no soportaba el hambre, creía que enloquecería si pasaba un minuto más.
El tiempo seguía pasando hasta que Mauro apareció con dos bolsas.
-Te traje comida de tu mundo, pero tendrás que racionarla pues es lo ultimo que comerás si te quedas- aun no terminaba de hablar cuando Octavio ya se encontraba escarbando en una de las bolsas
-¿Qué se supone que haré si no me alimento?- decía con un trozo de pan en la boca.
-Te alimentaras pero de otra manera-
-¿Cómo?-
-Por el momento raciona tu comida, yo regresare en dos semanas para empezar tu entrenamiento-
-¿Entrenamiento?-
-Si, si no hago que te adaptes a este mundo no lograras sobrevivir-
-No me diga que estaré encerrado aquí durante dos semanas, me volveré loco-
-No, tu seguirás tu camino, La Primera Ciudad se encuentra a cinco días de aquí, pero te recomiendo que solo avances cuando haya luz y evites las tormentas de arena, te dejo un par de cosas para que las uses en tu defensa, pero solo cuando sea necesario, por lo pronto tienes que intentar sobrevivir de aquí a que nos volvamos a ver-
-¿Pero como sobreviviré? ¿Ayer casi me matan?-
-Tengo cosas que hacer, no puedo estar sobre ti todo el tiempo, tienes que arreglártelas tu solo mientras yo no estoy, además la única forma de adaptarte a nuestro mundo es de esa manera-
-Entiendo, haré todo lo que este a mi alcance y lo veré en dos semanas en La Primera Ciudad-
-Hasta entonces Octavio- pronunció mientras se desvanecía.
Octavio comenzó a racionar su comida y se preparo para dormir pues tendría que esperar a que se hiciera de día para partir.
Horas después despertó por la luz que se filtraba en la cueva y se dio cuanta que ya era hora de irse, así que comió algo, tomo sus cosas y se equipó con lo que Mauro le dejo; un cuchillo de combate, un especie de látigo de metal con puntas afiladas y tres esferas de cristal con humo dentro, las cuales no tenia idea de como funcionaban pero supuso que eran de un solo uso y solo debía utilizarlas en casos extremos.
-Bien, aquí voy- dijo para si mismo mientras salía de la cueva.
Por:Guillermo Tres Peña
25.8.10
Despertar Pscopata: Capitulo I - Un Sueño
I
UN SUEÑO
UN SUEÑO
La voz obscura proveniente
de mi ser cree que puede
contra mi voluntad
inquebrantable.
de mi ser cree que puede
contra mi voluntad
inquebrantable.
Una noche soñé algo muy raro y escalofriante…
Me encontraba en un lugar extraño, el cual no reconozco debido a la oscuridad que cubría el silencioso espacio donde yo estaba arrodillado.
Un llanto rompió el hielo, en ese momento percibí una misteriosa y sombría silueta que se acercaba cada vez más a mí…
-Mira lo que has hecho- me dijo con voz quebrada
-¿Qué estabas pensando?-
Observe, sin emitir ni un solo sonido, mientras otra sombra se hacia presente estallando en carcajadas.
-Aun estas a tiempo de detenerlo- sugirió la voz chillona
-¿Detenerme?, ¡Ha!- interrumpió la otra -¡El no puede detenerme!-
En ese momento las sombras desaparecieron, y segundos después, todo se lleno de una rojiza luz, lo que vi era aterrador, algo que jamás hubiera podido imaginar.
-¡Ha, ha, ha, ha!- interrumpió de nuevo, pero ahora, en un tono mas alto.
Me gire para averiguar de quien provenía esa colérica risa, lo que descubrí me sorprendió bastante, se trataba de mi propia imagen, pero había algo muy diferente, su mirada era tan hostil, penetrante y agresiva, que intimidaría hasta el mas aterrorizante ser.
Fue tanto mi asombro que desperté sobresaltado, temeroso e inseguro me puse de pie y camine a tientas hasta el interruptor para encender la luz.
Todo había pasado, solo fue una pesadilla. Me tranquilicé y regrese a la cama, que estaba a unos pasos de mi, tome un libro del maestro Stephen King el cual solía leer antes de dormir.
- ¿Ya vez lo que pasa por leer esto? - pensé.
Sin embargo no le di importancia y continué mi lectura, pues ya no pude conciliar el sueño…
Aquella tarde, después del sueño tan raro que tuve, en el restaurante donde trabajaba como mesero.
-¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?-
-1 año 3 meses- respondí después de que se me cayó la charola con todos los platillos.
-¡Pues pareces nuevo, de veras que no das ni una!-
-¡Mira lo que has hecho incompetente!- me grito el cliente de la mesa treinta, que se encontraba cerca de mi, después de ver el incidente con sus platillos.
-Discúlpeme señor, horita mismo me encargo de que le preparen su comida de nuevo- respondí muy apenado.
-¿Sabes que? Mejor cancela todo y tráeme la cuenta, ya no vuelvo a venir a este lugar-
En ese momento sentía todo pasar muy rápido, y como si me hirviera la sangre, pues era uno de los clientes más importantes, y lo peor de todo es que me tocaba pagar con mínimo 2,500 pesos que acababa de tirar al piso.
Ese de plano no era mi día, pues, por la desvelada ocasionada debido a la pesadilla llegué tarde al trabajo. En la mañana quemé a un compañero con aceite, por que se desbordo la freidora al hacer las tostadas. Mas tarde Elías (el gerente) me cacho fumando en el baño de empleados. Luego me resbalé con el piso mojado en la cocina y me puse un buen madrazo, además, este costoso accidente.
-¿Cómo es posible que no te despidan después de tantas pendejadas que has hecho?- me preguntó Ramón Jiménez (un capitán).
Con eso me sentí basura, no aguanté mas y corrí por el pasillo principal, el cual estaba congestionado, pues era domingo. Entre a la cocina con tanta prisa que empuje a Héctor, este salio disparado empujando a otro y luego el a otro y a otro dando como resultado un tiradero de comida y gente. La cocina estaba hecha un desastre, todos gritándome y rayándome la madre, pero eso ya no me importó, así que subí las escaleras pensando en llegar al baño de empleados, encerrarme para fumar un cigarro, tranquilizar mis nervios y prepararme para el “¡Estas despedido!”. Dada mi fortuna, en el décimo escalón a causa del coraje, desesperación, frustración y demás sentimientos que recorrían mi mente, perdí el conocimiento provocando que cayera por las escaleras golpeándome fuertemente la cabeza.
Mientras me hallaba desmallado, escuchaba las voces de todo mundo alrededor de mi, y entre comentarios como “¡No mames! ¿Otro accidente?”, “¿Estará muerto?” y “¡ahora si lo corren!” sobresalía una vos que me decía:
-¿Ya viste lo que hiciste?, todo por culpa de Juan que no seco bien el piso ocasionando que te resbalaras y perdieras el control de la charola, pero eso nadie lo notó. De esta no te salvas, tendrás que pagar todos los daños y aparte van a despedirte. Ahora solo tienes una de dos, resignarte y atenerte a las consecuencias o desaparecer-
-No seas ridículo, además ¿Qué eres tu para aconsejarme?- respondí.
-Si de por si ya eras el payasito de todos, ahora menos te van a tomar en cuenta ¿No entiendes? Para ellos solo eres basura, si no te corrían, no es por paciencia, es por lastima.
-¿Como puedes saber eso? Ni siquiera te conozco-
-Es hora de que todos sepan quien eres en realidad-
-Primero dime quien eres tú y ya deja de molestarme-
-Me conociste ayer ¿Qué crees?, somos la misma persona-
-¡No!-
-Ha, ha, ha, acéptalo de una ves, tu destino está marcado-
-¿Qué destino?-
-Dentro de ese tonto existe algo que nadie se imagina-
-¡No digas tonterías y ya vete de aquí!-
-Acéptalo-
-¡JODETE!-
Tiempo después desperté, pero todo era distinto, me encontraba, sobre una cama al lado de otra con un tipo que parecía estar inconsciente, en un cuarto blanco. Me percate que era un hospital.
Por:Guillermo Tres Peña
25.7.10
No Existes [Frio]
Frio
La tarde era gris y me encontraba pensando en lo que la vida me deparaba; cosas como ¿Que será de mí al concluir mis estudios? Y ¿Por que no he hecho nada importante de mi vida como todos los demás?
De pronto una brisa helada se coló por mi ventana, pasó por debajo de mi cama y giró al rededor de mí provocándome escalofríos.
-Ven conmigo- susurró una voz con dulzura
Mi cuarto es pequeño, ese día estaba hecho un verdadero desorden y yo la verdad no tenia intenciones de arreglarlo, mucho menos ponerme de pie y seguir a la voz que me hablaba.
-Vamos sígueme, no te arrepentirás- insistió aquella voz
Sin embargo yo seguía con mis rollos existenciales y decidí no prestarle atención.
-Ven perezoso, te conviene, yo se que te gustara-
En ese momento mi cuarto comenzó a enfriarse hasta parecer a una cámara de refrigeración, así que decidí ponerme de pie, me dirigí a la ventana y la cerré de una vez por todas.
Fue en ese momento cuando todo se detuvo.
Pude observar a los pájaros suspendidos en el aire, el agua que salía de la manguera del vecino dejo de correr, se congelo todo a mi alrededor cual si fuese una película en pausa. Pero yo seguía en movimiento, me gire hacia el lado contrario y la vi.
-¿Qué esperas cariño? Te vas a divertir- insistió mientras se acariciaba un seno mirándome lascivamente.
-No jodas, no estoy de humor- conteste amargamente
-¡Que vengas hijo de tu puta madre!- grito con una voz tan potente que rompió los cristales de la ventana.
Quedé sorprendido al ver como miles de pedazos de cristal roto permanecían detenidos en el aire después del impacto causado por aquel grito y como todo comenzó a moverse de nuevo lentamente
Me dirigí hacia mi cama donde ella esperaba acostada.
-OK amiga tu ganas- le dije mientras desabrochaba mi pantalón
-¿Que haces travieso?- me pregunto con una perversa sonrisa
-Poniéndome mas cómodo-
-Que interesante ¿Se puede saber para que?-
-Toma mi mano-
Ella lo hizo y yo la sostuve firmemente decidido a llevarla a otro lugar.
-¿A donde me llevas?- pregunto desconcertada
La lleve al baño, la empuje hasta la regadera y abrí la llave de agua, lo cual con la temperatura del cuarto empezó a congelarse quedando ella atrapada en hielo.
Abroche mi pantalón, pues solo quería distraerla.
-¿Quien eres? ¿De donde saliste? ¿Sabes cuanto me costara la ventana que rompiste? Por cierto ¡Mi madre no es puta!- la interrogue agresivamente.
-Soy una alma atormentada por el frío que provoca no tener a donde ir- contesto con un triste tono en su voz
-¿Por eso estas tan fría?-
-Creo que si-
En ese momento el hielo que la cubría comenzó a romperse y su mirada cambio.
-¿Que haces aquí? ¿A que viniste?- pregunté
-Vine a llevarte conmigo, tu alma me pertenece-
Comenzó a levitar mientras yo observaba como las paredes se congelaban, sin embargo yo no sentía frío. Retrocedí sin titubear hasta salir del baño con la intención de regresar a mi cuarto y planear algo rápido, pero antes de llegar ella me esperaba con su amenazante mirada.
-¡Ven conmigo!- grito ahora con mas fuerza
Cerré la puerta del cuarto dejándola ahí, con la esperanza de que quedara atrapada, me dirigí corriendo a la salida que tenia mas próxima, una ventana, pero era muy tarde pues ya estaba congelada.
-No tienes escapatoria- sonaron muchas voces rodeándome
-¿Que quieren de mi? ¿Por que yo?-
De pronto todo se fue llenando de oscuridad, gire mi cabeza a la derecha y note algo irregular, mi clarinete estaba en el cuarto antes de que todo esto pasara y ahora lo tenia a tres pasos de mi.
-Esto es raro- me dije a mi mismo
Tome el clarinete y note que tenía un mensaje escrito al revés con mi propia letra.
-Un momento, yo jamás escribí esto, ¡Esto no es real!-
Con toda seguridad avance hacia mi cuarto y antes de que la oscuridad me cegara por completo abrí la puerta y entre. Ahí estaba ella de nuevo en la cama mirándome fijamente.
-¿Así que has decidido venir?-
-No existes-
-¿que has dicho?-
-¡No existes!-
Una sonrisa se dibujo en su rostro.
-Soy tan real como el clarinete que tienes en la mano-
La tome del cuello fuertemente con una mano mientras la golpeaba con mi instrumento y note que este se iba desvaneciendo, la oscuridad disminuía y las paredes se descongelaban. Ella me miro desconcertada.
-¡No existes!- grite mirándola a los ojos.
Ella desapareció...
Regrese a mi cama y encendí la televisión para ver mi concierto favorito de los Back Street Boys.
Por:Guillermo Tres Peña
22.7.10
Los Debajo De La Cama: Capitulo IX - La Zona del Cambio

La Zona del Cambio
“Amigo mío:
Supongo que ya haz cruzado la puerta del Corredor Infinito, sabia que lo conseguirías...”
Octavio leía mientras el hilo de humo se plasmaba sobre aquella carta que sostenía en sus manos.
“Sin embargo mi estimado, lo que haz visto en el corredor no es nada comparado con lo que viene ahora, pues esta vez no se trata de ilusiones. Te encuentras ahora en la Zona del Cambio, la llamamos así por que cada cuarto de día cambia su entorno completamente de desierto a bosque, así que tendrás que cuidarte mucho. Tu camino será en la misma dirección que se desplaza la luna y cuando llegues a La Primera Ciudad nos encontraremos.
Hasta pronto.
Atte: Esteban Debajo de la Cama”
Octavio dudoso de lo que estaba haciendo contemplaba todo a su alrededor, notando que la puerta que acababa de cruzar se había extinguido por completo, -Ahora no hay marcha atrás- dijo para si mismo.
El calor era insoportable, jamás se había sentido tan abochornado, el aire le faltaba, le costaba respirar. Intentó mirar al cielo pero el sol se lo impedía, así que decidió buscar un lugar con un poco de sombra para esperar a que la luna apareciera y de esa manera comenzar la búsqueda de “La Primera Ciudad”.
De pronto algo se escuchó, un crujido que provenía de abajo de sus pies, el piso comenzó a vibrar y el sonido aumentaba su intensidad, Octavio sentía un escalofrío que recorría todo su cuerpo a medida que la adrenalina lo invadía, se respiraba el peligro.
Armándose de valor y tratando de olvidar ese calor infernal corrió lo más fuerte que pudo pero el crujido se volvía más y más fuerte mientras la tierra vibraba y la arena se levantaba. En ese momento algo salio de la tierra por debajo de el impulsándolo hacia delante un par de metros.
-¿Qué demonios fue eso?- se preguntó mientras se giraba para contemplar una figura enorme.
Se trataba de una especie de gusano gigante de color negro con dientes grandes afilados.
Octavio no podía creer lo que estaba viendo, y quedo paralizado pues la mirada de aquel extraño ser lo intimidó.
Justo en el momento que aquella criatura se lanzo sobre el muchacho, este alcanzo a ponerse en pie y corrió como nunca antes lo había hecho, pero esto no era suficiente.
-¿Ahora que se supone que haré?- no paraba de preguntarse –No puedo morir aquí, no de esta forma-
El cansancio se hacia presente, Octavio ya no podía seguir corriendo, se encontraba agotado, mareado, confundido, su fuerza se había ido ocasionando que cayera de boca al piso, se sentía acabado, aterrorizado.
Cuando el gusano estaba a punto de devorarlo el piso comenzó a temblar, el aire se agito con fuerza y todo se movía, así que la grotesca criatura huyó en cuestión de segundos, pero el seguía tirado, con la arena haciendo remolinos a su alrededor y el sol quemándole la espalda.
De pronto todo cambiaba ante sus ojos, la tierra se abría mientras enormes árboles emergían de ella, sin poder moverse sintió que algo lo levantaba. El ambiente era mas fresco, pues el lugar se lleno por completo de árboles y plantas en extremo húmedas abundantes. Sin embargo el no reacciono hasta darse cuenta que se encontraba tendido sobre una rama de la cual termino cayendo.
Octavio intento incorporarse pero no pudo debido al dolor que la caída le causo, como le fue posible se arrastró hasta el tronco de el árbol del que había caído y se recostó boca arriba para descansar en la sombra notando que comenzaba a oscurecer.
En ese momento escuchó sonidos de aves y aullidos a lo lejos.
-¿Ahora que sigue?- pronunció desesperado con una lagrima deslizándose en su rostro.
Los escalofríos volvían, los aullidos se tornaban aterradores, cada segundo se hacia mas lento, su corazón latía tan fuerte que le provocaba gran dolor, su respiración forzada delataba su ubicación y el pánico lo poseía.
De repente el silencio inundó el lugar, Octavio no podía escuchar nada, ni siquiera su torpe respiración, como si sus oídos no funcionaran. El muchacho se sintió observado, durante un largo rato, el terror era insoportable, sabía que no estaba solo y que era cuestión de tiempo para que su vida terminara.
La noche llego completamente, el aire se volvió helado, sin embargo a esas alturas ya no le quedaba espacio para un malestar más. Se puso de pie y se recargo en el tronco a la espera de lo peor, se le dificultaba ver ya que las ramas tapaban la luz de la luna.
El silencio siguió presente, en ese momento una serie de enredaderas comenzaron a enroscarse en las piernas y brazos de Octavio cubriéndolo poco a poco a modo de ataduras mientras el paralizado veía el brillo proveniente de los ojos de mas de una docena de criaturas ocultas entre la oscuridad de aquel frío bosque.
Era tarde para pensar en escapar, pues se encontraba atado y cubierto hasta el cuello cuando una manada de lobos alados se descubrieron ante el acercándose lentamente.
-Lo siento Esteban, se acabó- murmuró
Uno de los lobos aulló dando la señal a los demás para comenzar el ataque, a lo cual comenzaron a roer y rasguñar las enredaderas para así liberar a su victima para después alimentarse.
Octavio invadido por el miedo, el dolor, el cansancio y la desesperación se dio por vencido y cerró los ojos para evitar ver lo que estaba pasando…
Por:Guillermo Tres Peña
16.6.10
Los Debajo De La Cama: Capitulo VIII - Atracción.

Capitulo VIII: Atracción.
Todo era confuso, el mismo aire, la misma tierra levantándose del piso cada vez que pisaba, el mismo olor a humedad, la única diferenta es que todo estaba colocado en el lugar opuesto.
-¿Qué demonios es esto, donde estamos, porque es tan parecido al pueblo de los Debajo de la Cama?- no paraba de preguntar el No Deseado.
-Calma, es una larga historia que quizás después te cuente, por ahora dediquémonos a lo que hemos venido- contesto Camelia haciendo una seña para que guardara silencio y continuó – están cerca, saben que estamos aquí-
-¿Quiénes?-
-Los guardias del pueblo, saben cuando un intruso entra y en este momento no somos bienvenidos-
Corrieron sigilosamente hacia una casa abandonada donde Camila, una vez entrando al sótano aseguro la puerta y se dispuso a desempacar, a lo cual Marcos decidió hacer lo mismo.
-Por el momento estaremos bien aquí, podremos pasar la noche y descansar pues mañana tenemos mucho por hacer-
-Discúlpame Camelia, pero ¿Cómo se supone que te ayudare a recuperar el mando en el ejército?-
-Con tu influencia-
-¿Mi influencia, pero si ni siquiera se en donde estamos?-
-¿Acaso no sabes quien eres?-
-¿Quién soy? Soy Marcos el No Deseado-
-No me refiero a eso, tu eres hijo de Julio el Desertor, Líder y Señor de los Condenados-
-¿Como sabes eso?-
-Pon atención, tu fuiste abandonado por tu padre, por su culpa tu vida fue terrible y desde que tienes memoria lo odias con toda tu alma-
-¿Cómo te enteraste de eso?- interrumpió Marcos sobresaltado.
-Lo se porque fui su mano derecha durante mucho tiempo, fui también su amante y estuve a su lado en las peores situaciones, pero el me traiciono, estuve apunto de dar mi vida por el en la ultima guerra, sacrifique a mi propio pueblo, a mi familia y todo eso para que al final me dejara tirada y mal herida-
-¿Así que a ti también te abandono? Entonces no se diga mas, haremos que pague por lo que nos ha hecho y te prometo que recuperaras tu cargo en el ejercito-
Quince minutos de silencio mirándose a los ojos fueron suficientes para que la flama de la lujuria incendiara aquel lugar donde ambos se devoraban de la más retorcida forma posible. Rasguños, mordidas, golpes a puño cerrado, sudor, saliva y demás fluidos corporales eran para ellos el mas exquisito placer que jamás habían podido imaginar.
Sin embargo lo anterior no era lo único, pues ambos se sentían ya atraídos sentimentalmente y no lo podían evitar, ya era tarde, su situación emocional había formado un vinculo muy fuerte a tal grado de no poder apartarse, como si su fortuna los hubiera puesto en el mismo camino.
Mas tarde algo despertó a marcos, un fuerte sonido como el de una explosión, se escuchó la madera crujir, aun no asimilaba lo que estaba sucediendo y antes de que pudiera reaccionar fue tomado por la fuerza y arrastrado hasta afuera de la casa.
-Los tenemos capitán, hemos capturado a los intrusos- pronuncio una ronca voz.
-¡Suéltame maldito bastardo!- gritaba Camelia.
De pronto todo comenzó a tener sentido, marcos se dio cuenta que habían sido descubiertos.
-¡Mira nada mas a quien me vine a encontrar! Se trata de Camelia de los Condenados ¡La ex comandante en jefe del ejercito señores! Que sorpresa- se escucho otra voz con tono irónico.
-¡Suéltame idiota!- insistió Camelia
-Pero que descortés de tu parte, no me has presentado a tu novio, no te preocupes yo puedo hacerlo… mi nombre es Gerardo de los Condenados, capitán de la 1º Guardia-
-¡Yo soy Marcos el No Deseado y te exijo que la sueltes!- exclamó mientras se incorporaba.
-¿Es broma verdad? Digo ¿No me estas dando ordenes?-
-¡He dicho que la sueltes!-
-Ha, ha, ha, ha… Llévenselos, luego me haré cargo de ellos-
En ese momento Camelia forcejeó con el guardia que la sostenía y lo único que logro fue que este la golpeara fuertemente en la cabeza dejándola inconciente.
El No Deseado se dio cuenta y empezó sentirse extraño, la ira lo corrompía, era exactamente lo mismo que sintió segundos antes de asesinar a su madre. Mientras lo llevaban arrastrando el malestar inundaba todo su cuerpo.
Su temperatura aumento, aquella rabia se volvía cada vez mas incontrolable…
Sin que nadie lo sospechara Marcos se puso en pie y se lanzó hacia el cuello de uno de los guardias girándolo fuertemente hasta romperlo, mientras corría hacia adelante para tomar por sorpresa a otro el anterior caía.
Su furia y sed de matar aumentaban conforme avanzaba dejando cuerpos tirados, todo fue tan rápido que apenas se dieron cuenta cuando ya estaba sujetando un brazo del capitán, pero este fue aun mas veloz y lo sorprendió con un puñetazo en la cara logrando derribarlo.
Los guardias que quedaron corrieron hacia el y lo golpearon sin piedad, todos al mismo tiempo. Era demasiado para Marcos, todo se fue nublando con cada azote.
Marcos cayó inconciente…
Por:Guillermo Tres Peña
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